Cada año, el 15 de septiembre, los mexicanos de todo el mundo conmemoran el “Grito de Dolores”, el evento clave que desencadenó la Guerra de la Independencia de México del dominio español.

El Ascenso y Caída del Imperio español
Desde principios de 1500, México había sido parte del Virreinato de la Nueva España, un enorme territorio que abarcaba América Central, Venezuela, la mayor parte del suroeste de los Estados Unidos, la mayor parte del Caribe y otras colonias insulares. España hizo muy poderosa con todas las riquezas llegándole de sus vastas posesiones coloniales.
Sin embargo, a finales de la década de 1700, el otrora poderoso imperio español se había debilitado considerablemente. Para evitar que el completo colapso, se promulgó una legislación económica y política conocida como las reformas borbónicas. Estas reformas incluían medidas como la limitar las posiciones de poder de individuos nacidos de europeos en el Virreinato (conocidos como gachupines) y frenar el poder de la Iglesia Católica Romana. No hace falta decir, que estas medidas fueron muy impopulares entre los criollos (ciudadanos nacidos en el país de ascendencia española pura) y exigieron una mayor participación en la gestión de sus propios asuntos.
Para complicar aún más las cosas, a comienzos de 1800, el gobierno de España había abdicado en favor del emperador francés, Napoleón Bonaparte. El rey español, Fernando VII, fue encarcelado y Napoleón colocó a su hermano mayor, José, en el trono español. El nuevo régimen tenía la intención de introducir aún más reformas para limitar el poder de los criollos y restablecer la supremacía española sobre sus colonias. El descontento generalizado condujo a los miembros de las diversas castas en México a congregarse para luchar juntos por su independencia de España.

Aparece Don Miguel Hidalgo
Uno de los principales actores en los primeros días revolucionarios fue Miguel Hidalgo y Costilla, sacerdote católico de ascendencia criolla sirviendo en el pueblo de Dolores, cerca de la ciudad de Guanajuato. Hidalgo no era un típico sacerdote: puso en duda la autoridad absoluta del rey español y desafió muchas ideas presentadas por la Iglesia. En lugar de disfrutar de los privilegios y la facilidad de la vida que le ofrecía su posición, trabajó para promover diversas actividades comerciales para ayudar a los pobres a ser más autosuficientes. También fue padre de cinco hijos con dos mujeres diferentes.

La Conspiración de Querétaro
Un grupo de hombres y mujeres en la cercana ciudad de Querétaro, dirigidos por un oficial militar criollo llamado Ignacio Allende, conspiraron para derrocar al odiado Virreinato de Nueva España. El grupo consideró que necesitaban a alguien de su lado que tuviese tanto autoridad moral como una buena relación con los pobres.  Reclutaron al Padre Hidalgo y pusieron las ruedas en movimiento para un levantamiento a principios de diciembre de 1810. Su plan fue descubierto por las autoridades a principios de septiembre por lo que los líderes del movimiento decidieron trasladar la fecha del levantamiento más adelante.

El Grito de Dolores
En la mañana del 16 de septiembre de 1810, el padre Hidalgo, junto con otros líderes revolucionarios, pronunció un discurso a sus feligreses, invitándoles a levantar las armas contra el odiado gobierno comandado por gachupines.
En menos de un mes, al movimiento se le habían unido más de 50.000 hombres, en su mayoría indios pobres y mestizos sin formación o equipos militares. Esta multitud marchó por el centro de México, atacando las ciudades de San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende), Celaya y Guanajuato. Estaban a punto de entrar en la Ciudad de México, pero Hidalgo ordenó a sus fuerzas retirarse.
A partir de ahí, las cosas fueron cuesta abajo para el movimiento de resistencia popular. El propio Hidalgo fue capturado el año siguiente, condenado por las autoridades y muerto ante un pelotón de fusilamiento el 30 de julio de 1811. Sin embargo, las semillas del cambio habían sido sembradas y 11 años más tarde, finalmente, México obtuvo su independencia de España.

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Celebraciones del Día de la Independencia en México
Hoy en día, los mexicanos conmemoran su Día de la Independencia con fuegos artificiales, comida, banderas, desfiles y adornos de color rojo, blanco y verde.
Para empezar las celebraciones, en la noche del 15 de septiembre, a las 11 p.m. el presidente de México, hace sonar la campana del Palacio Nacional de Ciudad de México. A continuación, se da un discurso patriótico basado en el “Grito de Dolores”, que termina con gritos de ¡Viva México!
El día siguiente, 16 de septiembre es el día oficial de la festividad y es pagado. En muchas ciudades, pueblos y aldeas de todo México, los políticos locales recrean el Grito en la plaza pública.
En Sayulita, ese día es costumbre un desfile con diferentes grupos escolares que marchan por las calles del pueblo, la banda de música y las familias festejan. ¡Allá nos vemos!

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